Localizado cerca de la hacienda de Monticello, llegamos al sendero que nos transportará a nuestro destino, dónde bien se dice que el viaje está en saber disfrutar el camino, la caminata no es muy larga y hay que ir disfrutando los alrededores:

Los robles, los encinos, las flores, las piedras, la fauna, además de ser un lugar donde abundan los sapos. Es increíble pensar que a unos cuantos minutos de nuestra gran ciudad se encuentre este lugar tan lleno de vegetación y naturaleza dispuesta a ser admirada y respetada.

 

Tras una caminata no muy larga llegamos a nuestro destino: El arroyo de las chicharras, cascada de agua limpia y cristalina.

Un buen reto es subir a La piedra de la Navaja que se encuentra cascada arriba. Para está excursión se recomienda ropa cómoda, abundante agua, un refrigerio ligero y muchas ganas de disfrutar los alrededores. Como turistas consientes se trata de hacer el menor impacto posible así que recuerden no tirar basura y a la hora de meterse no llevar ropa que decolorase en el agua.