El recorrido para llegar es realmente toda un aventura que además cambia dependiendo de la época del año, así como en diciembre la neblina y el frio lo convierten en una exploración que asemeja el descenso a una dimensión nueva, en verano la lluvia lo convierte en un descenso de sobrevivencia, no hay vehículo que pueda contra el resbaloso barro de la barranca del rio Verde.

 

Llegando a la parte más baja del descenso se recomienda seguir a pie, entre túneles estrechos entre los arbustos, guias que cuelgan desde los enormes árboles y un exótico conjunto de flores de distintos colores. Todo esto para llegar a la cascada del rio.

Lugar de ambiente tropical, que no se sabe que es lo que más se disfruta, si el agua cayendo desde cientos de metros, la paz interior que esta situación te brinda o ambas cosas.

El ascenso es cosa de otro mundo, además de significar un reto para algunos físicamente nos abre los ojos al cambio de temperatura y vegetación que se va observando de acuerdo a como uno sube.

Se recomienda mucha energía, tiempo y ganas de vivir una amplia gama de emociones.