En el ir y venir de la ciudad nos olvidamos de la existencia de lugares hermosos dentro de la metrópoli, más allá del trafico, el trabajo, las compras, y demás actividades de la vida diaria.

 

Por eso es una gran sorpresa saber que a menos de 10 minutos de todas esas cosas negativas de la ciudad encontramos no una, ni dos, siete cascadas ubicadas en la hacienda de la familia Ayala.
Es un conjunto de cascadas que aún se conservan limpias y cristalinas y gracias al cuidado de los descendientes de la familia se encuentran en gran estado, además es un terreno bastante amplio para prácticar la tirolesa, hacer campamentos y distintas actividades físicas de recreación.