Es muy impresionante ver cómo la erupción de este volcán sepultó al poblado de Paricutín y al de San Juan Parangaricutiro, del que ahora sólo sobresale la torre de la iglesia.

 

Es además un caso raro en la naturaleza, ya que es el volcán más joven del mundo y uno de los pocos del que se tiene constancia de nacimiento: 20 de febrero de 1943. Forma parte del valle de Quitzocho-Cuiyusuru, donde sobresale con una altura de 424 metros y una altitud de 3,710 msnm.

En la actualidad es un volcán inactivo que solo despide pequeñas volutas de humo, por lo que subir su cima y recorrer sus senderos que la rodean no implica riesgos.