Este sistema de cañones de casi 600 kilómetros es el hogar de los tarahumaras o rarámuris, y es más extenso y profundo que el gran Cañón de Colorado. Algunas de sus barrancas más conocidas son: La Sinforosa, de 1,830 metros; Urique, de 1879; Batopilas, de 1,800; Candameña, de 1750; y Chinipas, de 1,600 metros.

 

 


La maravilla recibe este nombre, por las viejas minas de ese material ubicadas en el fondo del cañón, en la porción de la Barranca de Urique que se une con la Barranca del Cobre y la Tararecua. Uno de los puntos más accesibles para poder disfrutar de este Parque Nacional es el poblado Divisadero que está comunicado por carretera y mediante el tren 
Chihuahua-Pacífico (Chepe); es un sitio donde existen servicios de funicular y se hallan las tirolesas más largas de México, que permiten apreciar las profundidades de las barrancas de hasta 1,300 metros.